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viernes, 2 de junio de 2017

El paciente inglés

De nuevo, pasa el tiempo y yo solo aparezco por aquí cuando leo un libro que me haya calado lo suficiente como para dedicar un poco de esta estresante vida universitaria a hablar de ello por aquí. Ha pasado casi un curso desde mi última entrada y, para mayor o menor sorpresa, llevaba todo ese tiempo sin leer ningún libro que me supusiera el mismo impacto que el de Almudena Grandes. Y sin embargo, hace unos meses descubrí a Michael Ondaatje, y con él esta maravilla de libro.


Sinopsis: En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuatro personajes se reúnen en una villa en ruinas en la Toscana: un enigmático hombre sin memoria, que agoniza con el cuerpo completamente quemado, una joven enfermera que cree traer la desgracia a cuantos ama, un cínico superviviente mutilado y un sij dedicado a la desactivación de explosivos… Cuatro extranjeros de sí mismos, atrapados en la retaguardia de sus recuerdos, que van recomponiendo el destrozado mosaico de sus identidades a través de las intermitentes y atormentadas revelaciones de una historia de amor y celos.

Creo que lo más acertado es comenzar diciendo que ya conocía esta historia por la película de 1996 de Anthony Minghella —aunque solo recordaba la trama vagamente, me sirvió para entrar al libro sabiendo alguna que otra cosa más de Lászlo de Almásy que el lector que se sumerja en él sin haber tenido contacto con el film— y, desde luego, no era mi primer acercamiento a la prosa de Ondaatje. Hace unos meses leí El sueño de Anil —publicado en Debolsillo en 2011, pero cuya primera edición se remonta a 1999— y me resultó completamente fascinante: la narración de Ondaatje es seria, delicada y absolutamente poética; en El paciente inglés, por supuesto, la mantiene con unos tonos de belleza léxica que en más de una ocasión me han dejado pasmada, releyendo el mismo párrafo una vez y otra.

Y es que lo mejor de El paciente inglés es, probablemente, la belleza que emana de sus páginas. No solo por la calidad de la prosa, sino por la sutilidad y profundidad de sus cuatro personajes principales: la enfermera Hana, una muchacha que a sus veinte años ha visto demasiado como para poder llevar una existencia tranquila; el conde Lászlo de Almásy, un cartógrafo húngaro que ha acabado postrado en una cama por una serie de quemaduras que le han calcinado todo el cuerpo; Caravaggio, un ladrón sin pulgares que vuelve a la vida de Hana tras años de ausencia; y Kip, un joven zapador Sij cuya existencia encarna esa dicotomía persistente en el mejor Ondaatje entre Oriente y Occidente. Cada uno de ellos conmueve y se aproxima al lector a su manera, pero siempre con el mismo encanto que todo personaje mimado y bien estudiado por Ondaatje: al final, una no puede hacer otra cosa que caer presa de los encantos del joven Almásy y reír ante las ocurrencias de Caravaggio. Son personajes que tienen un efecto casi magnético en el lector: representan, en suma, lo mejor y lo peor de lo que sucedió en África, en Italia y en todas partes durante aquellos oscuros años que fueron los de la Segunda Guerra Mundial.

En lo que respecta a la trama, requiere en gran medida de la participación activa del lector: se encuentra ampliamente fragmentada y, en sus vaivenes por la historia de los cuatro personajes, explica de paso cómo fue la guerra alejada de las trincheras europeas, entre las dunas del desierto y con la desesperación de Almásy o la turbulenta vida de Kip como telón de fondo. En cierto modo podría calificarse como una novela posmoderna, tanto en su estructura como en el tratamiento de ciertos temas a lo largo del libro: sin embargo, prescindiré de dichas etiquetas y me limitaré a decir que es una novela que sigue mereciendo la pena y que se encuentra en toda su actualidad aún veinticinco años después de su publicación. Y, como conclusión, una última recomendación para aquellos que decidan adentrarse en esta maravillosa novela: no dejéis de ver la película de Anthony Minghella cuando hayáis acabado, porque es una de las más maravillosas que he visto nunca. Aunque tal vez, visto desde la perspectiva estrictamente literaria, tiene gran parte del mérito el tener un libro como este en sus raíces.

Mi nota: 9/10.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Las vírgenes suicidas

Esto de ir a tres exámenes por semana parece acaba con cualquiera. ¡Pero aquí estoy! En estos dos meses he leído algunos libros, pero me apetecía reseñar este. Lo leí hace más de un mes, pero igualmente me ha apetecido reseñarlo: sin ser para nada del tipo de libros que suelo leer, incluso después de un mes me encuentro aún pensando en él de vez en cuando, como el recuerdo que surge ocasionalmente de un libro particularmente bueno.


Sinopsis: En menos de un año y medio, las cinco hermanas Lisbon, adolescentes entre trece y diecisiete años, se suicidaron. Los jovencitos del barrio habían estado siempre fascinados por esas inalcanzables jóvenes en flor, y veinte años después, aquellos chicos ya en la frontera de la mediana edad, intentan desentrañar el enigma de aquellas lolitas muertas que siguen fascinándolos.

Lo primero que hay que decir es que esta historia llevaba llamándome la atención bastante tiempo. Tenía intención de ver la película de Sofia Coppola — la vi después de leerlo y tengo que decir que, pese a ser una adaptación bastante buena, como película me dejó bastante fría — y, sin embargo, me regalaron el libro por Navidades y no pude resistirme a leerlo. Y me alegro bastante de haberlo hecho: la historia de las hermanas Lisbon y la forma de narrar de Eugenides son ambas, como poco, estupendas.

Por un lado tenemos a las misteriosas hermanas Lisbon, que se asemejan en cierto modo al típico grupo de niñas de una familia con dudosas tendencias ultrareligiosas. Estas niñas, pese a tener poco desarrollo a lo largo de la novela, se presentan al principio de esta como meros bocetos, un batiburrillo de cinco muchachas sin distinción entre una y otra. Sin embargo, conforme avanza la historia Eugenides nos otorga ciertos detalles que nos presentan a las Lisbon como lo que verdaderamente eran: individuas diferentes unidas por la tragedia y la falta de sentido que le encuentran a la vida.

Sin embargo, cabe decir que hay algo que me ha gustado incluso más que el retrato de las hermanas Lisbon, y es la forma de narrar la historia de Eugenides. El narrador en este caso es completamente externo: un muchacho del barrio, cuyo nombre no conocemos en ningún momento, que observa la tragedia de la familia Lisbon junto con sus amigos. Es sin duda la forma más adecuada de narrar esta historia, en cierto modo de la misma manera que la observa el lector: en primera persona, dejando traslucir los sentimientos de horror y sorpresa que habría producido el episodio de las hermanas Lisbon en el barrio en el que vivían.

En todo, el libro me ha parecido una obra breve, pero indudablemente brillante. No había leído nada de Eugenides, pero sin duda alguna se trata de un narrador excelente — ya tengo Middlesex pendiente para leerlo — y con una imaginación tremenda. De Las vírgenes suicidas no solo impacta como historia, sino como novela estremecedora y brillantemente narrada. De todas las formas que se pueden abarcar temas como el suicidio, la adolescencia o la falta de motivación en la vida, la de Eugenides se trata de una de las más brillantes que he visto hasta la fecha.

Mi nota: 8/10.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Primera Memoria

¡Buenas de nuevo! Como prometí, en esta ocasión no he tardado mucho en hacer otra reseña. Esta vez traigo una cortita, como el libro del que voy a hablar: se trata de una novela de Ana María Matute que fue Premio Nadal en 1959. Como la mayoría de las cosas que he leído de esta autora, se lee en un suspiro, pero sin embargo lleva a una reflexión, como poco, curiosa.


Sinopsis: Los protagonistas de Primera memoria — Matia, Borja y Manuel— no quieren dejar de ser niños. Son adolescentes al borde del abismo de la edad adulta, con miedo a asomarse pero conscientes de que no tienen alternativa, de que no les queda más remedio que hacerlo. Se les acabó el tiempo. Y el poco que les quedaba lo consume una guerra que acaba de estallar y que se alarga, en la lejanía, y lo ensombrece todo. En aquel largo verano del treinta y seis, y bajo la mirada vigilante de su abuela, Matia y su primo Borja, un muchacho de quince años taimado y carismático, desgranan una rutina estival hecha de perezosas lecciones de latín, cigarrillos fumados a escondidas y escapadas en barca a las calas recónditas de la isla.

Como ya he dicho antes, es un libro relativamente breve y sencillo. Sigue las características generales de la prosa de Matute: a veces se pierde en las divagaciones de la narradora, Matia, y pese a que la historia principal es relativamente simple despliega una serie de personajes que son, como es característico en esta autora, una auténtica delicia.

Por un lado está Matia, la protagonista. En un principio parece una chica perfectamente normal de su edad: distraída de los estudios, algo confusa, y en cierto modo intentando sobrellevar de la mejor forma posible la estancia en casa de su abuela, con la cual convive desde el inicio de la guerra. Alrededor de ella empiezan a surgir una serie de personajes únicos en su especie: Borja, el carismático primo que conoce todas las tácticas para encandilar a la abuela; Manuel, el curioso muchacho con el que Matia entabla amistad… y, por supuesto, la figura de autoridad tan común en las novelas de Matute, en este caso representada por la abuela de los niños: autoritaria, conservadora y tremendamente pragmática. Otro personaje que me ha encantado, pese a ser bastante secundario, ha sido Lauro, «el Chino».

De momento no he leído mucho de Matute, pero sin duda tengo que decir que esta novela me ha encantado. En un contexto convulso y complejo como fue el de la Guerra Civil española saca a relucir historias que, en cierto modo, caminan en paralelo al conflicto: el nacimiento de la amistad entre Manuel y Matia, las lecciones con Lauro… pero sin embargo, realiza una perfecta disección de ese acto tan complejo que es crecer. Los protagonistas, situados en una edad complicada, van metamorfoseando y convirtiéndose en personas cada vez más diferentes. En cierto modo, Matia, Borja y Manuel se enfrentan a una guerra dentro de sí mismos: el conflicto de los dos bandos, representado por los padres de Borja y Matia, y el de intentar descubrir qué clase de personas quieren ser.

A fin de cuentas, esa es, en muchos casos, una de las más grandes decisiones que tienen que tomar las personas mientras están creciendo.

Mi nota: 7/10.

jueves, 16 de enero de 2014

Los girasoles ciegos

Hay algunas veces en esta vida en las que uno encuentra un libro que cambia la forma que tiene de ver la vida. En ocasiones ese impacto es más paulatino, menos notorio; otras una sola frase puede hacer que el lector se replantee todo en lo que ha pensado hasta ese momento. Esto, por supuesto, varía de una persona a otra: en sus gustos, en sus ideas, y en mil puntos más. Sin embargo, podría decir que esto fue lo que me sucedió hacen un par de tardes con Los girasoles ciegos. Ya había leído el libro con anterioridad, pero por diversos motivos — llamadlos inmadurez, poca atención o poco desarrollo crítico — no me impactó ni la mitad de lo que me ha impactado ahora. ¿Qué tiene este libro que tanto me ha impactado? Ni yo misma lo sé.


Sinopsis: Este libro es el regreso a las historias reales de la posguerra que contaron en voz baja narradores que no querían contar cuentos sino hablar de sus amigos, de sus familiares desaparecidos, de ausencias irreparables. Son historias de los tiempos de silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota.

A priori podría aparecer en la cabeza de uno esa frase que tanto suena en el cine y la literatura española, “¿Otra historia más de la guerra civil? ¿Para qué, si son todas iguales?”. Si bien es cierto que el tema de la Guerra Civil y su inmediata posguerra ha sido un tema bastante explotado – muchas veces de forma errónea – por la literatura, el cine y la televisión en España, a mi modo de ver es un momento de la historia de nuestro país que no se puede olvidar bajo ninguna circunstancia. Es por ello por lo que la existencia de libros como éste son algo que se debería cultivar más que telenovelas de época barata: estos libros son retratos desgarradores y a la vez tremendamente realistas de lo que fue España durante la guerra y siguió siendo hasta prácticamente el último tercio del siglo XX.

Lo primero que llama la atención de Los girasoles ciegos. Un primer relato de apenas treinta páginas en el que se trata la dualidad entre vencedor y vencido; un segundo de apenas veinte en el que un poeta sangra palabras sobre lo único que le queda: su cuaderno y su hijo. El tercero y el cuarto, algo más extensos pero no por ello menos desgarradores, casi no llegan a las cincuenta páginas. Es por eso mismo, pues, por lo que catalogaría este libro como novela corta, ya que en su totalidad no pasa de las 150 páginas. 

Y sin embargo, vaya ciento cincuenta páginas. Es, sin más que decir, un retrato desgarrador de lo que fue de los vencidos al acabar la guerra. Los personajes son en su totalidad hijos de las sombras y de las heridas de la guerra: en todos sus casos, vencidos con mordaza que esperan pacientemente a que pase la guadaña sobre sus cabezas. Llamadlo Carlos Alegría, llamadlo Eulalio, llamadlo Juan Senra, llamadlo Ricardo Mazo. Al final, todos son víctimas de la misma guerra que, de una forma u otra, han perdido.

Poco más me queda que decir de este libro. Destacar la humanidad de sus personajes, el horror de sus historias, la paz en sus finales derrotados. No es una historia que vaya a gustar a todo el mundo, ni mucho menos. Pero a mí me ha llegado al alma: me ha trastocado, me ha enrabiado, me ha hecho llorar.

Podría decirse que, a fin de cuentas, los protagonistas de Los girasoles ciegos sí que han acabado obteniendo una victoria frente al mar de derrotas en el que se encontraban sumergidos.

Mi nota: 10/10.

sábado, 11 de enero de 2014

Bajo la misma estrella

¡Buenas a todos! Hoy me paso para dejar una reseña de un libro que leí hace tiempo pero, como otros muchos, por un motivo u otro no reseñé en su día. Se trata de un libro que hoy en día conoce casi todo el público adolescente, que ha suscitado un gran interés entre todo tipo de lectores y, lo más importante, se ha convertido en una historia que ha conmovido ya a millones de personas. Supongo que el haberlo leído hace tiempo puede hacer que hable de él con sereno y sin las lagrimillas en los ojos que deja su final, así que allá vamos.


Sinopsis: A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescente, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel – conocer a su escritor favorito – cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, casi can catártica como desgarradora.

Empezaré diciendo que cuando empecé el libro ni siquiera sabía de lo que trataba. Me lo habían recomendado mucho y parecía atractivo, así que lo compré en una librería en Roma así por probar. Sin embargo, el tema me absorbió por completo: no solo la historia de amor de Gus y Hazel, que más bien dejaría en un plano secundario, sino en el impacto que tiene la enfermedad de ambos en las decisiones que toman y en la forma en la que, por decirlo de una forma u otra, colisionan. A fin de cuentas, de no haber padecido uno u otro la enfermedad, sus vidas habrían sido completamente diferentes. ¿Habrían pagado el coste de no conocerse por vivir vidas corrientes y felices el uno sin el otro? Eso no lo sabemos.

Es importante aclarar que después de todo se trata de una novela juvenil: no se puede esperar un Antígona de todo esto ni una técnica sumamente exquisita. Sin embargo, a mi modo de verlo, la forma de escribir de John Green — al menos en inglés, que es el idioma en el que he leído el libro — es bastante irónica, con simpleza y sus enredos todo a la vez. Supongo que todo depende de la óptica con la que se mire: no, no es ninguna obra maestra, pero como novela juvenil desde luego debe de ser la mejor que he leído, al menos en estos últimos años.

En cualquier caso, me ha parecido un libro fresco, agradable pese al final que tiene y sobre todo con un enorme mensaje que a cualquier adolescente que ande medio perdido por el mundo nunca le viene mal. Aprovecha el día y vívelo al máximo, porque nunca sabes si será el último. A fin de cuentas, ¿no es eso en lo que consisten nuestras vidas?

Mi nota: 6/10.

domingo, 4 de agosto de 2013

La Ladrona de Libros

Parece ser que este verano va de relecturas. La semana pasada le tocó a uno de mis libros favoritos, quizás el que completa mi trío dorado con París era una fiesta y El Gran Gatsby. Cabe decir que es el único libro aparte del anteriormente mencionado de Hemingway que he leído más de tres veces, y con cada una de mis relecturas he descubierto algún pequeño detalle que me ha enamorado aún más, leyéndolo en un soplo y deseando más con las últimas palabras de Markus Zusak.




Sinopsis: Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia. En ese pueblo vivía una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Al cabo de un tiempo la niña se convirtió en una ladrona de libros y regalaba palabras. Con esas palabras se escribió una historia hermosa y cruel que ahora ya es una novela inolvidable.

Lo primero que tengo que decir es que, nada más de escribir el resumen (que es ni más ni menos el de la contraportada del libro) ya me han entrado escalofríos. Porque La ladrona de libros es así: te atrapa, te absorbe, te sorprende. Es un relato completamente de los años en los que Alemania estuvo bajo el yugo del Tercer Reich; pero ante todo es un relato sobre la amistad y el poder de las palabras. La capacidad de Markus Zusak para hacerla una novela tremendamente humana y con emoción es hasta sorprendente.


~ Una breve aclaración ~
Es la única novela que he leído que me ha hecho llorar.


Lo mejor del libro sin duda son los personajes. A veces, en momentos puntuales de la historia, te preguntas cómo pueden ser tan deliciosamente humanos: Hans con su acordeón, Max con sus peleas con el Führer y Liesel con sus dudas y su amistad pura con Rudy Steiner. No revelaré detalles sobre la trama, porque la gracia de la novela está precisamente en comenzar a leerla sin siquiera saber bien de qué va. Poco a poco vas conociendo a los diferentes personajes y vas cayendo en las redes de La ladrona de libros. En cuanto te das cuenta, has cerrado el libro, esta vez sin colocar un señalador. Miras al techo y te preguntas cómo puede haber pasado todo tan rápido. Y te limpias las lágrimas secas que todavía tienes en la cara.

En definitiva, todo el mundo debería leer este libro. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a cualquier persona de doce años en adelante. No creo que sea un libro que entienda de gustos literarios: es algo que simplemente te llegará al alma tanto como si eres de leer a los grandes autores del Romanticismo como si estás acostumbrado a algo mucho más light. Es una historia preciosa, pura, desnuda, sin tapujos: perfecta, diría yo.

~ Un comentario ~
En mi opinión, a todos los que nos gusta La ladrona de libros
es porque tenemos un poco de Liesel en nuestro interior.

Mi nota: 10/10.

lunes, 22 de octubre de 2012

Diario (Ana Frank)

¡Hola a todos! Acabo de terminar de leer el libro que he estado leyendo últimamente, después de terminar La Última Vez Que Vi París y antes de empezar El Error Azul. La verdad es que la lectura ha sido muy placentera, ya que nunca había leído este libro y la verdad es que no me lo esperaba tan agradable de leer, tan poco agobiante y por supuesto mucho más deprimente de lo que realmente es. En cualquier caso, os hago una pequeña reseña, simplemente porque me ha gustado mucho el libro.


Sinopsis: Tras la invasión de Holanda, los Frank, comerciantes judíos alemanes emigrados a Amsterdam en 1933, se ocultaron de la Gestapo en una buhardilla anexa al edificio donde el padre de Ana tenía sus oficinas. Eran ocho personas y permanecieron recluidas desde 1942 hasta 1944, año en el que fueron detenidos y enviados a campos de concentración. En ese lugar y en las más precarias condiciones, Ana, de trece años, escribió su estremecedor diario: un testimonio único en su género sobre el horror y la barbarie nazi, y sobre los sentimientos y experiencias de la propia Ana y sus acompañantes.

Lo primero que tengo que decir es que conozco la historia de Ana Frank desde que tenía diez años y en quinto de Primaria me mandaron hacer un trabajo sobre su diario. ¿La verdad? De todo lo que aprendí de golpe en una sola tarde sobre los nazis, Holanda y los campos de concentración, no dormí en semanas. Ahora, sin embargo, es un tema que me fascina, y la verdad es que me sorprende no haberlo leído antes. Quizás no lo hice por ese duendecillo de mi pasado que me decía que no debería, que lo pasaría mal leyéndolo. Por supuesto, me alegro de haberme equivocado.

El Diario consiste en las cartas que Ana le envió a su "Kitty" durante el tiempo que estuvo recluida en la Casa de atrás – como se refiere ella a la buhardilla donde vivían los Franks, los Van Pels y Fritz Pfeffer. En ellas habla de todo lo referente a su edad: las disputas con sus padres, los desacuerdos con su hermana Margot, sus sentimientos hacia los chicos, su búsqueda de libertad e independencia... todo esto, claro, en tiempos de guerra en los que Ana y su familia no tenían otra que quedarse escondidos en una buhardilla durante dos años si no querían ser enviados a campos de exterminio.

La novela en sí es de vocabulario simple, al estar escrito por una chica de entre trece y quince años. A veces se puede llegar a pensar que Ana se comporta como una malcriada, pero hay que tener en cuenta que es una chica de trece años a la que de la noche a la mañana han metido en una buhardilla diminuta en la que pasará los años cruciales de su adolescencia. Lo único que Ana quiere es ser libre, vivir, experimentar todo lo que le ha faltado durante el tiempo que ha estado encerrada en la Casa de atrás.

Es un muy buen libro que todo el mundo debe leer, al menos una vez. Las palabras de Ana inspiran, te hacen pensar, y sobretodo hacen estremecerse cuando se conoce su final. 

Ana Frank murió en Bergen-Belsen en 1945, pero su diario nunca morirá.

Mi nota: 7/10.

sábado, 20 de octubre de 2012

La Última Vez Que Vi París

¡Buenas a todos! Por fin os traigo una reseña después de casi un mes sin publicar – aunque sea cortita – sobre el último libro que he leído, La Última Vez Que Vi París de Lynn Sheene.


Sinopsis: Mayo de 1940. Claire Harris huye de Manhattan con la romántica idea de empezar una nueva vida en París. Pero sus planes se truncan cuando ve a los soldados nazis desfilando bajo el Arco del Triunfo: la ocupación alemana ha comenzado. Su única opción es trabajar en una floristería bajo la atenta mirada de madame Palain. A cambio de documentación falsa, Claire empieza a colaborar con la Resistencia francesa. A pesar del peligro que esto supone, la joven florista descubre la eterna belleza de la Ciudad de la Luz mientras la explora en compañía de Thomas Grey, un misterioso inglés que también trabaja para la Resistencia. La valentía y la inteligencia de Claire la convierten en seguida en una eficiente espía, y sus valores cambiarán al ser testigo del valeroso espíritu de los parisinos. Pero la decepción y la traición la fuerzan a huir de nuevo, esta vez para pelear por el hombre al que ama. Claire sólo reza para reunir el coraje y la firmeza suficientes para volver a ver París algún día...

Tampoco tengo mucho que decir sobre esta novela. En lo que se refiere a calidad literaria, la verdad es que no vale nada. Textos sosos, aburridos, sin apenas interés, que fácilmente dejarías de lado si no fuera por una tambaleante trama que a ratos te hace querer seguir leyendo y a otros te pide de rodillas que lo dejes y empieces otro libro. Pero como yo soy una de esas personas que es incapaz de dejar un libro sin leer, pues lo terminé.

Respecto a los personajes, tampoco es nada del otro mundo. Arquetípicos, bastante aburridos, sobretodo la protagonista: sosa a más no poder, la típica vivre la vie del París de la época... el flemático inglés, el amante francés... Lynn Sheene no deja cliché con cabeza en esta novela.

Quizás la salva el hecho de la buena documentación histórica y una ambientación fidedigna en el París de la Segunda Guerra Mundial. También se habla bastante detalladamente de París, pero lo hace de tal manera, enumerando calles y plazas de forma exagerada, que al cabo de un rato se vuelve cargante.

En definitiva, una novela que no va muy allá. Recomendable si no se es precisamente exigente con la calidad literaria y se busca una historia cursilona.

Mi nota: 5/10.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sabor a Canela

¡Buenas a todos! El otro día me encontré este libro rodando por mi cuarto, y, al acordarme de lo mucho que me gustó Sabor a Chocolate, del mismo autor, decidí darle una oportunidad. Una vez más me sumergí en la prosa de José Carlos Carmona, una vez más pude deleitarme con su estilo y sosiego en la lectura...y una vez más, he de admitir, me ha encantado.


Sinopsis: Cecile Goldberg tenía tres años cuando escuchó en Suiza el sonido de un violonchelo. Ese día Cecile supo que jamás abandonaría la música. La desaparición de su madre le hará emprender un viaje en el que encontrará el verdadero amor y conocerá la traición de una amistad. Una vida convertida en un trágico ir y venir de acontecimientos, y una novela que descubre el alma de la música clásica a través de las notas de un violonchelo azul.

Si tuviera que elegir una sola palabra para describir esta novela sería, simple y puramente, dulce. Ya su título, con la ramita de canela recostada en el plato, nos indica que va a ser una novela tranquila y agradable. Conforme vas avanzando por ella, sin embargo, te das cuenta de que la vida de Cecile no es en absoluto fácil, pero que sin embargo acaba dando sus frutos y, de un momento a otro, pasa de ser amarga y difícil a momentos dulces que te hacen sonreír. ¿Será la canela?

El libro está escrito en muchos capítulos de dos o tres páginas cada uno, por lo que la lectura envuelve al instante, además de enganchar mucho. Como ya dije cuando reseñé Sabor a Chocolate, simplemente me encanta la prosa de José Carlos Carmona: es dulce y simple pero al mismo tiempo llena de sentimientos e ilusiones, de los sueños frustrados de la pequeña Cecile que poco a poco se va haciendo mayor.

Este libro es, simple y puramente, una delicia. José Carlos Carmona aún no es un autor especialmente conocido, pero me enorgullezco de decir que he leído sus dos exquisitas novelas. Muy, muy recomendable para pasar un rato y pararse a reflexionar, además de repasar toda la historia de la segunda mitad del siglo XX.

Mi nota: 8/10.

lunes, 27 de agosto de 2012

Crónica de una Muerte Anunciada

El otro día iba en el tren de camino a Madrid y me di cuenta de que me acababa de terminar el libro que estaba leyendo. Como no tenía nada mejor que hacer, entré a la biblioteca electrónica de mi móvil y empecé a buscar libros. Encontré uno, cortito y aparentemente fácil de leer, que no era otro que Crónica de una Muerte Anunciada de Gabriel García Márquez. Ya lo había leído antes, pero no pude resistirme a hacerlo una vez más. Y como ahora tengo este blog para redactar mi opinión sobre todas las novelas que leo, pues aquí tenéis una pequeña reseña para una de las novelas cortas más aclamadas del escritor colombiano.


Sinopsis: Acaso sea Crónica de una Muerte Anunciada una de las obras más "realista" de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar – de hecho ya le han matado – para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en el que Santiago Nasar muere. El tiempo cíclico, tan utilizado por García Márquez en sus obras, reaparece aquí exactamente por el narrador, que va dando cuenta de lo que sucedió mucho tiempo atrás, que avanza y retrocede en su relato y hasta llega mucho tiempo después para contar el destino de los supervivientes. La acción es, a un tiempo, colectiva y personal, clara y ambigua, y atrapa al lector desde un principio, a pesar de que conoce el desenlace de la trama. La dialéctica entre mito y realidad se ve potenciada aquí, una vez más, por una prosa tan cargada de fascinación que la eleva hasta las fronteras de la leyenda.

"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros."

Así empieza el libro. Sin tapujos ni paños calientes, con la primera frase García Márquez nos desvela el desenlace de la trama. Pero seguimos leyendo. ¿Por qué? Por curiosidad. Porque queremos saber qué llevó a Santiago Nasar a morir esa mañana. Poco a poco, como desmantelando su obra maestra, García Márquez nos va presentando a los distintos testigos y protagonistas de la muerte de Santiago Nasar, el telón de fondo del acontecimiento. Conforme avanza la obra, nos vamos dando cuenta de que todo el pueblo salvo Santiago Nasar sabe que lo van a matar, y que nadie se ha molestado en comunicárselo porque creían absurdo que él no lo supiera ya, con todo el pueblo hablando de lo mismo. Se nos empieza a mostrar a los habitantes del pueblo, cada uno, de maneras diferentes, pudiendo haber salvado a Santiago Nasar de un destino fatal.

La novela, si bien se podría clasificar como novela corta, es en sí también una crónica, como la que se realiza con un asesinato real. El narrador, uno de los amigos de Santiago Nasar, recopila información sobre el suceso años después, hablando con los supervivientes del encuentro entre los hermanos Vicario y Santiago Nasar. La trama se va tejiendo como una tela de araña, y el lector la sigue, con los ojos, enmudecido. Por un segundo, crees que Santiago Nasar se salvará, que es evidente que acabará bien parado, y esperas que sea así. Quieres que sea así. Pero nunca lo es.

A fin de cuentas, la muerte anunciada de Santiago Nasar fue tan simple, que ni los habitantes del pueblo ni el lector esperaban que fuera a pasar de verdad.

Mi nota: 10/10.

miércoles, 18 de abril de 2012

La Voz Dormida

Este libro lo leí por primera vez hace mucho tiempo, tanto que casi no me acordaba cuando empecé a leerlo harán dos semanas, empezado justo el Domingo de Ramos. Y la verdad, me alegro de haberlo releído después de tanto tiempo, porque he conseguido entender mejor las cosas que no comprendí la primera vez que lo leí, quizás por los conocimientos que he ido adquiriendo sobre la Guerra Civil y la dictadura franquista, o quizás por ese crecimiento a nivel personal que he experimentado con el paso de los años. En cualquier caso, hay algo que no ha cambiado: la novela me ha gustado tanto, o incluso más, que la primera vez.


Sinopsis: Un grupo de mujeres, encarceladas en la madrileña prisión de Ventas, enarbola la bandera de la dignidad y el coraje como única arma posible para enfrentarse a la humillación, la tortura y la muerte. Pocas novelas podemos calificar como imprescindibles. La voz dormida es una de ellas, porque nos ayuda a bucear en el papel que las mujeres jugaron durante unos años decisivos para la historia de España. Relegadas al ámbito doméstico, decidieron asumir el protagonismo que la tradición les negaba para luchar por un mundo más justo. Unas en la retaguardia, y las más osadas en la vanguardia armada de la guerrilla, donde dejaron la evidencia de su valentía y sacrificio.

Tengo que admitir que la primera vez que leí este libro no entendía ni la mitad de términos que se utilizaban en ella. Para mí aquello de "lentejas de Negrín", "la Dolores" y otras muchas cosas eran completamente desconocidas. Aunque la novela me acabó gustando, no se puede comparar con ahora, que ya conozco el tema de la Guerra Civil y la posguerra en profundidad, y por lo tanto he sabido sacarle mucho más partido a la historia. Además, el estilo literario de Dulce Chacón, que he encontrado magnífico, también me ha capturado mucho más que la primera vez que leí la novela, ahora que he aprendido a valorar la calidad literaria auténtica.

Quizás lo que más me ha gustado de la historia son, ni más ni menos, los personajes. Los de fuera y los de dentro, por decirlo de alguna manera. Dentro están Hortensia, la luchadora idealista y comprometida que no renunciará a sus ideales, y sus compañeras de celda: Reme, la abuela asustada, Elvirita, la niña de la maleta y la melena roja, y Tomasa, la extremeña de piel cetrina, valiente y dura como ella sola. Todas tienen una historia desgarradora, que más de una vez te hace revolverte en la butaca de un escalofrío. Pero la cosa no se acaba en la puerta de la prisión de Ventas. También están los de fuera, que sufren casi tanto como los de dentro. Pepita, la hermana de Hortensia, que se desvela por hacer llegar comida y ropa a su hermana, a su querida hermana. Paulino González, que luego fue Jaime Alcántara, y el marido de Hortensia, Felipe, que luego llegaría a ser Mateo Bejerano. Ellos también cuentan una historia, directamente relacionada con el día a día que padecen las mujeres que están presas en Ventas. Y es la profundidad con la que llegas a conocer a los personajes, la facilidad con la que llegas a conocer todas sus acciones y pensamientos, lo que más me ha gustado del libro. Porque reír, llorar y sentir con los personajes de una novela como si los conocieras de toda la vida no tiene precio.

Supongo que a no todo el mundo que haya leído esta novela le habrá causado la misma impresión que a mí, pero si no la habéis disfrutado aún, os invito a hacerlo lo antes posible. No lo lamentaréis. Y, a ser posible, sería recomendable que después de leer la novela la complementáseis con la película de Benito Zambrano que, aunque no tan detallada como la propia novela, sí que es una excelente adaptación.

Mi nota: 10/10.

domingo, 1 de abril de 2012

Siempre el Mismo Día

Este libro de David Nicholls lleva rondándome desde el 2010, cuando mi padre lo compró en EE.UU y se lo leyó del tirón. Sin embargo, no me decidí hasta hacen unas semanas a leerlo. Y, la verdad, me arrepiento de no haberlo hecho antes; me ha encantado.


Sinopsis: Emma y Dexter se conocen la noche del 15 de julio de 1988, durante su fiesta de graduación de la universidad. Tienen veinte años, acaban de licenciarse y el futuro parece ofrecerles todas las posibilidades que brinda el mundo a una pareja joven. Su entendimiento es inmediato y sin embargo las diferencias entre ellos son numerosas. Dexter es de familia acomodada, despreocupado y aficionado a las fiestas y a las relaciones de una sola noche, pero se siente atraído por el idealismo de Emma, una chica de clase trabajadora, amante de la literatura y de sutil inteligencia. Sin embargo, aquel mismo verano, Dexter se marcha a recorrer Europa durante un año, mientras Emma debe quedarse en Edimburgo. A lo largo de veinte años, veremos cómo evoluciona esta historia de amor, sus separaciones y altibajos, pero también sus reencuentros y alegrías.

Lo que más me atrajo de la novela es la forma tan curiosa en la que está escrita: cada capítulo se sitúa en el 15 de julio de cada año, desde 1988 hasta 2007. Una vez leí la contraportada me sentí atraída a leer la novela, pero no sé por qué la dejé ir. El año pasado sacaron la película en el cine y quise haber ido a verla, pero se me pasó. El otro día vi en la FNAC el DVD, y dije: esta tiene que ser mía. Así que me la compré, saqué el libro – en inglés, por supuesto – de la estantería, y allá que me fui a leer.

La verdad es que lo que más me ha gustado de este libro son los dos protagonistas, Dex y Em, Em y Dex. Yo los llamo así como si fueran íntimos míos, porque de alguna manera en las semanas que he estado leyendo la novela se han convertido en eso, en grandes amigos a los que he ido viendo crecer. Dexter pasaba de ser un chico ingenuo y sin mucha idea de la vida a ser un egocéntrico y un poco cerdo – todo sea dicho – y en el último tramo ya alcanzaba la llamada madurez, asentando la cabeza y formando una familia. Con Emma, que siempre ha sido mucho más madura que Dexter, pasaba lo mismo: crecía, se equivocaba, tenía alegrías y desilusiones, pero sobretodo llegaba a un punto de autoconfianza del que carecía completamente en el primer capítulo. Y puede que sea eso lo que me ha gustado más, verlos crecer a los dos, y el enorme cariño que les coges. Son personajes entrañables, reales, con los vicios y deseos de cualquier persona de la edad, y creo que David Nicholls ha sabido muy bien retratarlo.

En fin, esta noche veré la película. ¡A ver qué tal!

Mi nota: 7/10.