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miércoles, 7 de enero de 2015

El lector de Julio Verne

¡Primera entrada del 2015! Para recibir el año traigo un libro de Almudena Grandes que he estado leyendo estos días antes de la inexorable vuelta a clase — qué emoción — y que me ha gustado tanto que me apetecía compartirlo con una reseña. Esta vez nos quedamos en España, más concretamente en la Sierra Sur de Jaén, en el año 1947; pero no por ello el libro es menos impresionante. Más bien al contrario.


Sinopsis: Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle: en la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.

Antes que nada supongo que tengo que aclarar que sí, en efecto, es otro libro sobre la posguerra. ¿Qué hay de malo en ello? Como ya dije reseñando Los girasoles ciegos y La voz dormida la historia del siglo XX de nuestro país fue una guerra que no llegó a tener fin (tal y como se llama esta serie de libros de Almudena Grandes, Episodios de una guerra interminable) hasta muchísimo después de ese uno de abril de 1939. Por ello mismo, por mucho que se critique este tipo de literatura, soy de la opinión de que siempre será necesaria, simplemente para que no caiga en el olvido. Siempre desde un punto de vista novedoso y sin historias demasiado trilladas, por supuesto; aunque por desgracia, de aquellos años hay un sinfín de historias que quedan por relatar.

En este caso nos centramos en una historia real, como todas las de esta serie de novelas de Almudena Grandes. Según cuenta la autora en la solapa del libro, en este caso narra la historia de un viejo amigo suyo de Jaén, hijo de guardia civil y testigo de la guerra silenciosa que se vivió en España tras la guerra: la guerra de guerrillas, que hizo zozobrar pueblos enteros a lo largo de los cuatro puntos cardinales de la Península. La autora lo disfraza todo con distintos nombres, pero la historia en sí sigue siendo la misma, narrada de una forma sencilla, eficaz y en muchos casos sobrecogedora.

Los personajes que conforman la historia también son de lo más destacables. Mi favorito, sin duda, ha sido Pepe el Portugués, aunque también destacan las Rubias y doña Elena. En general son unos personajes interesantísimos, sumamente realistas y, sobre todo, con historias que reflejan perfectamente lo que fue de los vencidos al terminar la contienda. Incluso los personajes que aparecen con menos frecuencia, como la familia de Nino o su profesor, don Eusebio, acaban formando un retrato bastante fidedigno de lo que fue la más inmediata posguerra y las circunstancias a las que se vio sometido el pueblo español, sobre todo en el ámbito rural.

Seguramente es un libro que no gustará a todo el mundo, y probablemente por meras cuestiones políticas. Supongo que es algo inevitable, pero es de esos libros que, dado el carácter de la mayoría de los personajes, no gustaría a nadie que no esté convencido de quién se llevó más mazazos a lo largo de la guerra y en la más inmediata posguerra, y sobre todo de que eran absolutamente inmerecidos. En cualquier caso, a mí me ha parecido un libro bastante completo: humano, con una trama bastante curiosa, unos personajes bastante cuidados y un estilo muy bueno. Es el primer libro que leo de Almudena Grandes (pendientes tengo los otros dos Episodios de una guerra interminable que ya han sido publicados), pero no será el último.

Mi nota: 8/10.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Primera Memoria

¡Buenas de nuevo! Como prometí, en esta ocasión no he tardado mucho en hacer otra reseña. Esta vez traigo una cortita, como el libro del que voy a hablar: se trata de una novela de Ana María Matute que fue Premio Nadal en 1959. Como la mayoría de las cosas que he leído de esta autora, se lee en un suspiro, pero sin embargo lleva a una reflexión, como poco, curiosa.


Sinopsis: Los protagonistas de Primera memoria — Matia, Borja y Manuel— no quieren dejar de ser niños. Son adolescentes al borde del abismo de la edad adulta, con miedo a asomarse pero conscientes de que no tienen alternativa, de que no les queda más remedio que hacerlo. Se les acabó el tiempo. Y el poco que les quedaba lo consume una guerra que acaba de estallar y que se alarga, en la lejanía, y lo ensombrece todo. En aquel largo verano del treinta y seis, y bajo la mirada vigilante de su abuela, Matia y su primo Borja, un muchacho de quince años taimado y carismático, desgranan una rutina estival hecha de perezosas lecciones de latín, cigarrillos fumados a escondidas y escapadas en barca a las calas recónditas de la isla.

Como ya he dicho antes, es un libro relativamente breve y sencillo. Sigue las características generales de la prosa de Matute: a veces se pierde en las divagaciones de la narradora, Matia, y pese a que la historia principal es relativamente simple despliega una serie de personajes que son, como es característico en esta autora, una auténtica delicia.

Por un lado está Matia, la protagonista. En un principio parece una chica perfectamente normal de su edad: distraída de los estudios, algo confusa, y en cierto modo intentando sobrellevar de la mejor forma posible la estancia en casa de su abuela, con la cual convive desde el inicio de la guerra. Alrededor de ella empiezan a surgir una serie de personajes únicos en su especie: Borja, el carismático primo que conoce todas las tácticas para encandilar a la abuela; Manuel, el curioso muchacho con el que Matia entabla amistad… y, por supuesto, la figura de autoridad tan común en las novelas de Matute, en este caso representada por la abuela de los niños: autoritaria, conservadora y tremendamente pragmática. Otro personaje que me ha encantado, pese a ser bastante secundario, ha sido Lauro, «el Chino».

De momento no he leído mucho de Matute, pero sin duda tengo que decir que esta novela me ha encantado. En un contexto convulso y complejo como fue el de la Guerra Civil española saca a relucir historias que, en cierto modo, caminan en paralelo al conflicto: el nacimiento de la amistad entre Manuel y Matia, las lecciones con Lauro… pero sin embargo, realiza una perfecta disección de ese acto tan complejo que es crecer. Los protagonistas, situados en una edad complicada, van metamorfoseando y convirtiéndose en personas cada vez más diferentes. En cierto modo, Matia, Borja y Manuel se enfrentan a una guerra dentro de sí mismos: el conflicto de los dos bandos, representado por los padres de Borja y Matia, y el de intentar descubrir qué clase de personas quieren ser.

A fin de cuentas, esa es, en muchos casos, una de las más grandes decisiones que tienen que tomar las personas mientras están creciendo.

Mi nota: 7/10.

jueves, 2 de enero de 2014

Pero ¿qué será de este muchacho?

¡Primera entrada del 2014! Este año me he propuesto leer mucho más de lo normal, así que intentaré pasarme por aquí todo lo posible. El primer libro que ha caído este año ha sido una pequeña delicia del Nobel Heinrich Böll, maestro de la postguerra alemana y autor de obras que a título personal han cambiado mi forma de ver lo que fue el nazismo y su impacto en la sociedad alemana. Sin embargo, Pero ¿qué será de este muchacho? no se trata de otra cosa sino una autobiografía: el autor, en menos de cien páginas, nos relata sus años en la escuela durante el nazismo, desde 1933 a 1937. Con palabras sutiles e idas y venidas por la historia del ascenso al poder de Hitler, Böll relata una historia entretenida, breve y con un ejercicio de reflexión importante.


Sinopsis: El 30 de enero de 1933 el presidente alemán Paul von Hindenburg nombra canciller a Adolf Hitler. Ese día, Heinrich Böll tiene quince años y seis semanas y casi exactamente cuatro años más tarde, el 6 de febrero de 1937, termina el bachillerato. Este libro, escrito cerca de cincuenta años después, rescata los años en que Böll asistió al colegio bajo el régimen nazi. La noticia de la llegada al poder de Hitler la recibe estando enfermo con gripe; pronto se multiplican las señales de lo que vendrá: palizas, uniformes, las primeras quemas de libros, gente que es hecha prisionera y llevada a campos de concentración, de donde todos vuelven cambiados y sin ganas de hablar de ello.

Sería lógico pensar que, siendo un texto autobiográfico, lo primero que habría hecho Böll justo tras el prólogo habría sido caer en el dramatismo. Sin embargo, nos encontramos ante un texto claro, tranquilo y, dentro de lo que cabe, objetivo. Si bien Böll da constantemente su opinión acerca de las idas y venidas del gobierno nazi, no deja de hablar con sosiego de cosas que a fecha de hoy nos sorprenderían enormemente: quemas de libros, restricciones de la libertad de los ciudadanos alemanes y fuertes palizas que el propio autor vislumbró a tan solo unos metros de su casa. Es ese sosiego con el que lo relata todo, esa tranquilidad con la que describe una adolescencia en el Tercer Reich, lo que más me ha llamado la atención del libro.

También me gustaría destacar el hecho de que el libro fue escrito casi cincuenta años después de los eventos relatados en la obra. Incluso el propio autor aclara en las primeras páginas que es probable que contenga algunas fechas erróneas o datos incorrectos y, pese a ello, parece tener una facilidad sorprendente para recordar los nombres de las calles en las que palpó por primera vez los primeros estragos de la barbarie nazi.

En definitiva, es un libro corto, ameno, aunque quizás solo entretenido para aquellos a los que nos fascina todo relacionado con la época del ascenso de los fascismos y de la Segunda Guerra Mundial. De no ser así, podría resultar algo pesado. Pero, como todo, es un libro curioso que merece la pena hojear, así como el resto de títulos del bien merecido Nobel Heinrich Böll.

Mi nota: 7/10.

domingo, 4 de agosto de 2013

La Ladrona de Libros

Parece ser que este verano va de relecturas. La semana pasada le tocó a uno de mis libros favoritos, quizás el que completa mi trío dorado con París era una fiesta y El Gran Gatsby. Cabe decir que es el único libro aparte del anteriormente mencionado de Hemingway que he leído más de tres veces, y con cada una de mis relecturas he descubierto algún pequeño detalle que me ha enamorado aún más, leyéndolo en un soplo y deseando más con las últimas palabras de Markus Zusak.




Sinopsis: Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia. En ese pueblo vivía una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Al cabo de un tiempo la niña se convirtió en una ladrona de libros y regalaba palabras. Con esas palabras se escribió una historia hermosa y cruel que ahora ya es una novela inolvidable.

Lo primero que tengo que decir es que, nada más de escribir el resumen (que es ni más ni menos el de la contraportada del libro) ya me han entrado escalofríos. Porque La ladrona de libros es así: te atrapa, te absorbe, te sorprende. Es un relato completamente de los años en los que Alemania estuvo bajo el yugo del Tercer Reich; pero ante todo es un relato sobre la amistad y el poder de las palabras. La capacidad de Markus Zusak para hacerla una novela tremendamente humana y con emoción es hasta sorprendente.


~ Una breve aclaración ~
Es la única novela que he leído que me ha hecho llorar.


Lo mejor del libro sin duda son los personajes. A veces, en momentos puntuales de la historia, te preguntas cómo pueden ser tan deliciosamente humanos: Hans con su acordeón, Max con sus peleas con el Führer y Liesel con sus dudas y su amistad pura con Rudy Steiner. No revelaré detalles sobre la trama, porque la gracia de la novela está precisamente en comenzar a leerla sin siquiera saber bien de qué va. Poco a poco vas conociendo a los diferentes personajes y vas cayendo en las redes de La ladrona de libros. En cuanto te das cuenta, has cerrado el libro, esta vez sin colocar un señalador. Miras al techo y te preguntas cómo puede haber pasado todo tan rápido. Y te limpias las lágrimas secas que todavía tienes en la cara.

En definitiva, todo el mundo debería leer este libro. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a cualquier persona de doce años en adelante. No creo que sea un libro que entienda de gustos literarios: es algo que simplemente te llegará al alma tanto como si eres de leer a los grandes autores del Romanticismo como si estás acostumbrado a algo mucho más light. Es una historia preciosa, pura, desnuda, sin tapujos: perfecta, diría yo.

~ Un comentario ~
En mi opinión, a todos los que nos gusta La ladrona de libros
es porque tenemos un poco de Liesel en nuestro interior.

Mi nota: 10/10.

lunes, 22 de octubre de 2012

Diario (Ana Frank)

¡Hola a todos! Acabo de terminar de leer el libro que he estado leyendo últimamente, después de terminar La Última Vez Que Vi París y antes de empezar El Error Azul. La verdad es que la lectura ha sido muy placentera, ya que nunca había leído este libro y la verdad es que no me lo esperaba tan agradable de leer, tan poco agobiante y por supuesto mucho más deprimente de lo que realmente es. En cualquier caso, os hago una pequeña reseña, simplemente porque me ha gustado mucho el libro.


Sinopsis: Tras la invasión de Holanda, los Frank, comerciantes judíos alemanes emigrados a Amsterdam en 1933, se ocultaron de la Gestapo en una buhardilla anexa al edificio donde el padre de Ana tenía sus oficinas. Eran ocho personas y permanecieron recluidas desde 1942 hasta 1944, año en el que fueron detenidos y enviados a campos de concentración. En ese lugar y en las más precarias condiciones, Ana, de trece años, escribió su estremecedor diario: un testimonio único en su género sobre el horror y la barbarie nazi, y sobre los sentimientos y experiencias de la propia Ana y sus acompañantes.

Lo primero que tengo que decir es que conozco la historia de Ana Frank desde que tenía diez años y en quinto de Primaria me mandaron hacer un trabajo sobre su diario. ¿La verdad? De todo lo que aprendí de golpe en una sola tarde sobre los nazis, Holanda y los campos de concentración, no dormí en semanas. Ahora, sin embargo, es un tema que me fascina, y la verdad es que me sorprende no haberlo leído antes. Quizás no lo hice por ese duendecillo de mi pasado que me decía que no debería, que lo pasaría mal leyéndolo. Por supuesto, me alegro de haberme equivocado.

El Diario consiste en las cartas que Ana le envió a su "Kitty" durante el tiempo que estuvo recluida en la Casa de atrás – como se refiere ella a la buhardilla donde vivían los Franks, los Van Pels y Fritz Pfeffer. En ellas habla de todo lo referente a su edad: las disputas con sus padres, los desacuerdos con su hermana Margot, sus sentimientos hacia los chicos, su búsqueda de libertad e independencia... todo esto, claro, en tiempos de guerra en los que Ana y su familia no tenían otra que quedarse escondidos en una buhardilla durante dos años si no querían ser enviados a campos de exterminio.

La novela en sí es de vocabulario simple, al estar escrito por una chica de entre trece y quince años. A veces se puede llegar a pensar que Ana se comporta como una malcriada, pero hay que tener en cuenta que es una chica de trece años a la que de la noche a la mañana han metido en una buhardilla diminuta en la que pasará los años cruciales de su adolescencia. Lo único que Ana quiere es ser libre, vivir, experimentar todo lo que le ha faltado durante el tiempo que ha estado encerrada en la Casa de atrás.

Es un muy buen libro que todo el mundo debe leer, al menos una vez. Las palabras de Ana inspiran, te hacen pensar, y sobretodo hacen estremecerse cuando se conoce su final. 

Ana Frank murió en Bergen-Belsen en 1945, pero su diario nunca morirá.

Mi nota: 7/10.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La Sombra del Viento

Y aquí tenéis la esperada reseña para La Sombra del Viento, después de a penas una semana y media de lectura exhaustiva, teniendo en cuenta que he tenido seis horas de clase diarias y bastante que estudiar.


Lo primero que me gustaría aclarar es que conozco el título de este libro desde que tengo uso de razón. Recuerdo poder tener más o menos siete u ocho años y ver a mi madre leyendo el libro, sentada en la butaca del salón. En aquel momento no me llamaba mucho la atención – yo me centraba más en Gerónimo Stilton y Kika Superbruja – pero años más tarde, gracias a un análisis en profundidad de la estantería del salón de mi casa, me topé con el ejemplar de mi madre, de 2002 nada menos. Diez años ahí guardado, esperando a que yo lo cogiera y empezara a leerlo. Ahora me puedo sentir un poco como Daniel Sempere cuando tuvo en sus manos La Sombra del Viento, de Julián Carax. Mientras leía, he tenido la sensación de que el libro estaba ahí, esperándome para que empezase a leerlo en cualquier momento. Y, a decir verdad, he disfrutado de cada segundo de lectura al máximo.

Sinopsis: Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra.

Para empezar con mi reseña, creo que tengo que decir algo que seguro que os gustará: me ha parecido que esta novela lo tiene todo. Absolutamente todo lo que yo he ido buscando exhaustivamente en los libros que leo a lo largo de los años lo he encontrado aquí, recopilado en quinientas setenta y cinco páginas escritas con el lenguaje fresco y trepidante de Carlos Ruiz Zafón. Tiene Historia Contemporánea española, ya que la acción se desarrolla en la Barcelona de la posguerra. En cierto modo me ha resultado gracioso reconocer alguno de los lugares por los que Daniel y el resto de los personajes desfilan: la avenida del Tibidabo, la ronda de San Antonio… las calles góticas de Barcelona que cobran vida en una novela ambientada cincuenta años antes de mi nacimiento. Otro elemento fundamental ha sido la fantasía justa y necesaria que contiene la obra. Nunca he sido muy de novelas tipo El Señor de los Anillos, pero nunca me niego a una buena dosis de eventos que a veces no se pueden explicar. Y por último, el elemento amoroso. Si bien no soy tampoco muy fan de la novela rosa, un poquito de romanticismo en una novela siempre me agrada.

Con respecto a los personajes, he acabado encariñándome bastante con ellos, cosa que me encanta, aunque luego me de lástima terminar el libro y tener que dejarlos a todos. De todos los personajes que han aparecido en la novela, creo que hay dos que me han gustado particularmente: Fermín Romero de Torres, ayudante de la librería y mejor amigo de Daniel, además de todo un bromista que me ha hecho tener que dejar el libro más de una vez para soltar unas buenas carcajadas por sus ocurrencias; y Miquel Moliner, mejor amigo de la infancia de Julián Carax. Este último tiene una aparición en la novela relativamente breve, pero me ha resultado un personaje bastante entrañable y al que, en cierto modo, creo asemejarme.

En fin, la novela me ha encantado y me ha parecido brillante en todos los sentidos. Ya tengo comprado El Prisionero del Cielo, y pendiente El Juego del Ángel, ya que prefiero leer antes el tercer libro para saber qué depara el futuro a Daniel, Fermín, Bea y todos los demás.

Mi nota: 8/10.

sábado, 18 de febrero de 2012

La Guerra de los Botones

La primera vez que leí el título de este libro fue un día que buscaba libros buenos para leer en Internet. Leí el título y pensé, "Mira, este libro se lo puedo regalar a mi hermana de siete años", me reí un poco y pasé de él. Sin embargo, unos días después, en casa de una amiga, mirando por la estantería de su salón, me sorprendió toparme con el título de dicho libro. Era una edición relativamente nueva, con lo que parecía la portada de un cartel de película. Era diciembre y la que después conocería como la película basada en el libro ya la habían quitado de cartelera. Y ese viejo de ahí en el fondo, ¿no era Gérard Jugnot, el conocido actor francés que hacía de profesor en Los Chicos del Coro? Así le pregunté a mi amiga sobre el libro, y me contó que se lo estuvo leyendo después de ir a ver la película al cine. En seguida me puse a buscarlo por todas partes. Y así me hice con mi copia de La Guerra de los Botones, picada por la curiosidad.


Sinopsis: Entre los chicos de Velrans y los de Longeverne se ha entablado una batalla sistemática, que discurre entre chichones, descalabraduras, expolio de botones y aun de pantalones, y un intercambio del más florido y selecto vocabulario. Ésa es su actividad esencial; la escuela y el resto de sus aventuras, meros accidentes. Pero, bajo esta anécdota infantil aparentemente trivial, late otra historia subterránea: la rivalidad entre los hombres, que ocasiona guerras entre los pueblos, pues no en vano la guerra de los botones es una guerra inmemorial heredada de los antepasados.

Este libro se me ha hecho rápido de leer, y bastante ameno. Ha habido momentos en los que literalmente he tenido que dejar el libro un momento para soltar unas carcajadas por las ocurrencias de los chicos de Longeverne y por las situaciones cómicas en las que nos coloca el autor. Tiene un vocabulario y una sintaxis relajados, se hace fácil de leer y se les coge bastante cariño a los personajes. A mí, sobretodo, me gustaron mucho Botijo y Pacho.

En fin, un libro que recomiendo a aquellos que quieran revivir momentos de su infancia, ya que estoy segura de que, como me ha pasado a mí, la podréis recordar más de uno con las trastadas de los chicos de Longeverne.

Mi nota: 7/10.